La universalidad del flexo y la teleducha

Rosca cónica (a la derecha)

 

 

 

 

 

 

 

En nuestro afán de desvelar todos los secretos del cuarto de baño, hoy vamos a hablar de los flexos y las teleduchas y cómo se suelen sujetar a la pared. Hablamos de este tema tan aparentemente  sencillo porque es frecuente que los clientes se nos hagan un lío a la hora de pedir uno de estos tres elementos y por no saber cómo se unen entre sí…

Para empezar hay que dejarse sorprender por la multitud de nombres que les podemos llegar a dar a estos artículos. Al flexo se le llama manguera, cable, tubo… y la teleducha es para muchos una alcachofa, para otros una piña, un rociador, un mango, un teléfono… Pues bien, sus nombres “oficiales”, aquellos que los proveedores usan en los catálogos, son “flexo” y “teleducha”. Ya. Una base sentada. El soporte a la pared puede llamarse de mil maneras así que lo que solemos hacer en Debany es enseñarle a los clientes fotos para que nos digan cómo lo quieren o cómo lo tienen colocado en casa.

La siguiente aclaración que queríamos hacer es que todos los flexos son compatibles con todas las teleduchas. La rosca del flexo es hembra y la de la teleducha es macho, ambas de 1/2 pulgada. Es una de las pocas cosas “estándar” del sector, así que no temas comprar una teleducha nueva para acoplarla al flexo que tienes en casa! Lo que sí es importante es que enrosques la teleducha en la extremidad cónica del flexo. De no hacerse así el conjunto flexo-teleducha no encajaría bien en el soporte (del que hablamos en el siguiente párrafo).

Pues eso:  El conjunto flexo-teleducha se suele sujetar a la pared con un soporte, ya sea fijo o regulable. Este soporte puede estar atornillado directamente a la pared o ir acoplado en una barra deslizante que permite subirlo y bajarlo. Sea como fuere- y aquí está el lío- el conjunto flexo-teleducha se acopla a este soporte POR EL FLEXO, no por la teleducha. Esa parte cónica del flexo que hemos comentado antes (y que se aprecia en la foto) es la que sujeta el conjunto al soporte, y es por eso que debe enrosacarse a este lado y no al grifo.

Pues ¡hala! Ya hemos desvelado otro de los misterios del baño y, de paso, lucimos chico en la ducha, mmmmm…

¡Hasta la próxima!

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